Durante décadas, Willie Cole ha transformado objetos cotidianos en obras de arte que desafían la percepción e invitan a nuevas formas de ver lo habitual.
Para Ferragamo Otoño/Invierno 2026, sus icónicas esculturas de calzado se adentran en el universo de Ferragamo, creando un diálogo entre el arte, la moda y la imaginación.
Arraigada en una fascinación compartida por el poder simbólico del zapato, la colaboración refleja una visión en la que los objetos ordinarios se vuelven extraordinarios y el deseo adopta formas inesperadas.
Descubra la perspectiva de Willie Cole sobre la creatividad, la transformación y el encanto perdurable del calzado en nuestra entrevista exclusiva.
Escultura: Willie Cole, Made in the Philippines IV, 1994, por cortesía del Museum Voorlinden, Wassenaar, Países Bajos
Como Ferragamo, mis esculturas hechas con zapatos están guiadas por mi deseo de revelar y satisfacer.
FERRAGAMO SIEMPRE HA SABIDO COMBINAR INNOVACIÓN Y EXCELENCIA ARTESANAL. ¿HA ENCONTRADO PUNTOS DE CONTACTO ENTRE SU PROPIA PRÁCTICA Y EL ENFOQUE DE LA CASA?
Para mí, como artista, la innovación es esencial. Me gusta pensar que creo de la misma manera que lo hace la naturaleza, pero también como un músico de jazz.
En la música existe la partitura y, después, llega el solo. El solo consiste en reinterpretar y reorganizar las notas del tema principal o del estribillo.
Por ello, considero mi trabajo una forma de improvisación basada en conocimientos y experiencias ya existentes.
SU OBRA TRANSFORMA A MENUDO OBJETOS COTIDIANOS EN ALGO TOTALMENTE INESPERADO. ¿QUÉ ES LO PRIMERO QUE LE ATRAE DE UN OBJETO Y CÓMO SABE QUE PUEDE FORMAR PARTE DE SU LENGUAJE VISUAL?
A menudo tengo la sensación de que los objetos que elijo me han elegido primero a mí.
Todo gira en torno a una atracción vinculada a mi deseo de transformación. Lo que más me fascina es su potencial. Tengo la sensación de trabajar para demostrarme que es posible hacer cualquier cosa a partir de todo, y todo a partir de cualquier cosa. Los zapatos son solo uno de esos elementos.
¿PUEDE HABLARNOS DE SU PROCESO CREATIVO? ¿EN QUÉ MOMENTO UN OBJETO DEJA DE SER LO QUE ERA PARA CONVERTIRSE EN UNA OBRA DE ARTE?
Observo los objetos de diferentes maneras. Una vez que llegan al estudio, ya no los considero por lo que fueron originalmente. Los veo como células, partículas o componentes que, reunidos en gran cantidad, pueden transformarse en algo completamente distinto.
Es un poco como el cuerpo humano. En realidad, todo está compuesto por las mismas partículas fundamentales, pero todo parece diferente. Abordo los zapatos de la misma manera. Es casi como intentar crear una forma de vida a partir de una molécula distinta.
Y cuando esa vida empieza a emerger del objeto, sé que la obra está terminada.
HÁBLENOS DE ESTA OBRA EN PARTICULAR.
Esta silla está compuesta por aproximadamente 3.000 zapatos, quizá algo menos, alrededor de 2.500.
Su estructura recuerda a una jaula, con barrotes en sus cuatro lados.
Mantengo un respaldo alto, bajo la parte frontal y dejo los laterales a media altura. Después, mi asistente retira los tacones de los zapatos. El proceso se asemeja entonces a la elaboración de un collar o al acto de ensartar cuentas en un hilo.
Los zapatos situados en la parte superior crean la ilusión de que todos conservan el tacón, cuando en realidad solo los de arriba lo mantienen.
¿POR QUÉ ZAPATOS FEMENINOS?
En general, la moda femenina me interesa más que la masculina.
Los zapatos poseen una personalidad extraordinaria y una gran belleza estética. Creo que desafían tanto a quien los lleva como a quien camina con ellos y también a quien los observa. Y eso es precisamente lo que me atrae.
Los zapatos femeninos ofrecen más colores y una mayor variedad de formas y tacones. Pero lo que más me fascina es su personalidad.
Tuve una asistente que entraba en el estudio y decía: «Este es un zapato de baile de graduación, aquel es un zapato de boda y este otro es un zapato para una ceremonia de graduación».
CUANDO EL PÚBLICO DESCUBRE ESTA OBRA, ¿QUÉ TIPO DE REACCIÓN EMOCIONAL O INTELECTUAL ESPERA DESPERTAR?
La reacción que busco es muy sencilla: «¡Oh!».
Y suelo conseguirla. Todos somos capaces de reconocer un zapato de inmediato. Pero, gracias a la manera en que estos objetos están compuestos y ensamblados, poco a poco empezamos a ver algo diferente.
Y ese descubrimiento suele venir acompañado de sorpresa.